La violencia afecta la salud de todos

noviembre 25, 2017

El daño que causa la violencia va mucho más allá del daño físico. La violencia provoca depresión, ansiedad y otros trastornos de salud mental. También contribuye a la aparición de cánceres, enfermedades del corazón, accidentes cerebrovasculares y VIH/sida, pues las víctimas de la violencia a menudo tratan de hacer frente a sus experiencias traumáticas adoptando comportamientos de riesgo, como consumir tabaco, alcohol y drogas, así como con prácticas sexuales de riesgo. En ese sentido también, la violencia puede provocar una muerte temprana o mala salud durante toda la vida.

Cuando se ponen en perspectiva esas consecuencias sanitarias considerando el gran número de personas afectadas, se empieza a descubrir la enormidad del problema. Por ejemplo, una quinta parte de las niñas han sido víctimas de abusos sexuales; una cuarta parte de los niños han sido maltratados físicamente, y una tercera parte de las mujeres han sufrido, en algún momento de su vida, violencia física o sexual por parte de su pareja.

La violencia es previsible y prevenible.

Ahora bien, no tenemos que ser fatalistas con respecto a la violencia, ya que es previsible y prevenible. Cuando trabajaba en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades me di cuenta de que la violencia se puede afrontar de manera eficaz con iniciativas de salud pública muy parecidas a las utilizadas para controlar enfermedades.

En 2002, la OMS publicó el primer Informe mundial sobre la violencia y la salud, que a día de hoy sigue siendo una de las publicaciones más vendidas de la OMS. Recientemente acometimos la tarea de evaluar cómo se han aplicado las recomendaciones de ese informe en el mundo entero, tarea que ha llevado a la elaboración del Informe sobre la situación mundial de la prevención de la violencia 2014. En este informe, para el que se reunieron y analizaron datos de 133 países (el 88% de la población mundial), se describe la situación actual de la prevención de la violencia interpersonal en relación con el maltrato infantil, la violencia juvenil, la violencia de pareja y sexual y el maltrato de personas mayores.

Ahora bien, queda mucho por hacer. Para el informe sobre la situación mundial se examinó la ejecución de 18 programas de prevención de la violencia considerados «inversiones óptimas», una decena de leyes relacionadas con la prevención de la violencia y diversos servicios para las víctimas de la violencia con que todos los países deberían contar. Se concluyó, por ejemplo, que solo una tercera parte de los países han puesto en práctica los 18 programas de prevención, como los de desarrollo de aptitudes para la vida para prevenir la violencia juvenil, de educación de los padres para prevenir el maltrato infantil y de apoyo a los cuidadores para prevenir el maltrato de personas mayores.

También se determinó que, aunque la mayoría de los países cuentan con disposiciones legislativas para la prevención de la violencia, solo la mitad de ellos han informado de que esas leyes –sobre la violación, la violencia doméstica, las armas en las escuelas o el maltrato de personas mayores– se aplican plenamente.

Por último, aunque se reconoce de forma generalizada que los servicios de salud mental para las víctimas de la violencia son esenciales para atenuar las consecuencias a largo plazo de la violencia –incluido el riesgo de que las víctimas cometan a su vez actos de violencia–, menos de la mitad de los países han establecido servicios de ese tipo.

La OMS ha prestado ayuda a los países para reforzar su respuesta a la violencia, y es mucho el camino recorrido desde finales de la década de 1990.

Escrito por: Dr. Etienne Krug / Director del Departamento de Prevención de la violencia de la OMS

Publicado in Noticias generales