Retinopatía Diabética: Causas, Síntomas y Tratamiento

enero 25, 2018

La retinopatía diabética, la enfermedad ocular diabética más común, ocurre cuando hay cambios en los vasos sanguíneos en la retina. A veces, estos vasos pueden hincharse y dejar escapar fluidos, o inclusive taparse completamente. En otros casos, nuevos vasos sanguíneos anormales crecen en la superficie de la retina.

La retina es una capa fina de tejido sensible a la luz que cubre la parte posterior del ojo. Los rayos de luz se enfocan en la retina, donde son transmitidos al cerebro e interpretados como imágenes. La mácula es un área muy pequeña en el centro de la retina. La mácula es el área responsable por la visión detallada, permitiéndonos leer, coser o reconocer una cara. La parte alrededor de la retina, llamada retina periférica, es responsable por la visión lateral o periférica.

Generalmente, la retinopatía diabética afecta a ambos ojos. Las personas con retinopatía diabética a menudo no se dan cuenta de los cambios en su visión durante las primeras etapas de la enfermedad. Pero a medida que avanza, la retinopatía diabética usualmente causa una pérdida de visión que en muchos casos no puede ser revertida.

Problemas del ojo diabético

Existen dos tipos de retinopatía diabética:

De fondo o retinopatía diabética no proliferativa (RDNP)
La retinopatía diabética no proliferativa (RDNP) es la etapa más temprana de la retinopatía diabética. Cuando existe esta condición, los vasos sanguíneos deteriorados permiten un escape de fluidos de sangre dentro del ojo. Ocasionalmente, depósitos de colesterol u otras grasas de la sangre pueden entrar en la retina.

La RDNP puede causar cambios en los ojos, incluyendo:

  • Microaneurismas: Unas pequeñas protuberancias en los vasos sanguíneos de la retina que con frecuencia dejan escapar líquidos.
  • Hemorragias de la retina: Unas pequeñas manchas de sangre que entran a la retina.
  • Exudados duros: Es la inflamación o engrosamiento de la mácula a causa de escapes de líquido de los vasos sanguíneos de la retina. La mácula no funciona correctamente cuando está inflamada. El edema macular es la causa más común de pérdida de la visión durante la diabetes.
  • Exudados macular: Es la inflamación o engrosamiento de la mácula a causa de escapes de líquido de los vasos sanguíneos de la retina. La mácula no funciona correctamente cuando está inflamada. El edema macular es la causa más común de pérdida de la visión durante la diabetes.
  • Isquemia macular: Los pequeños vasos sanguíneos (capilares) se cierran o se tapan. Su visión se torna borrosa ya que la mácula no recibe suficiente sangre para funcionar correctamente.

Muchas personas con diabetes tienen RDNP ligera, lo que por lo general no afecta la visión. Sin embargo, si su visión se ve afectada, es como resultado de un edema macular y una isquemia macular.

Retinopatía diabética proliferativa (RDP)
La retinopatía diabética proliferativa (RDP) sucede principalmente cuando muchos de los vasos sanguíneos de la retina se tapan, impidiendo un flujo suficiente de la sangre. En un intento de suministrar sangre a la zona donde los vasos originales se han tapado, la retina responde creando nuevos vasos sanguíneos. Este proceso se llama neovascularización. Sin embargo, los nuevos vasos sanguíneos también son anormales y no proporcionan a la retina con el flujo sanguíneo adecuado. A menudo, los nuevos vasos van acompañados por tejidos cicatrizados que pueden hacer que la retina se arrugue o se desprenda.

La RDP puede causar una pérdida de la visión más severa que la RDNP, ya que puede afectar tanto la visión central como la periférica. La RDP afecta la visión de las siguientes maneras:

Hemorragia vítrea: Los nuevos y delicados vasos sanguíneos sangran dentro del vítreo (la sustancia gelatinosa en el centro del ojo), previniendo que los rayos de luz lleguen a la retina. Si la hemorragia es pequeña, es posible que usted vea algunas nuevas manchas oscuras y flotantes. Una hemorragia muy grande puede bloquear la visión, permitiéndole sólo ver la diferencia entre claro y oscuro. Una hemorragia vítrea por sí sola no causa una pérdida de visión permanente. Toda vez que la sangre desaparece, la visión puede volver a su estado anterior, a menos que la mácula se haya dañado.

Desprendimiento de la retina por tracción: Cuando el tejido de una cicatriz producida por una neovascularización se encoge, la retina se arruga y puede desprenderse de su posición normal. Estas arrugas maculares pueden distorsionar la visión. Pérdida de la visión más graves pueden ocurrir si la mácula o áreas grandes de la retina se desprenden.

Glaucoma neovascular: Si una serie de vasos de la retina se cierran, una neovascularización en el iris (la parte coloreada del ojo) puede ocurrir. Cuando esta condición existe, los nuevos vasos sanguíneos pueden bloquear el flujo normal de líquido en el ojo. La presión en el ojo aumenta, lo que presenta una condición particularmente grave que causa daños al nervio óptico.

Causas de la Retinopatía Diabética

Cuando los niveles de azúcar en la sangre son muy altos durante largos períodos de tiempo, los capilares (pequeños vasos sanguíneos) que suministran sangre a la retina pueden deteriorarse. Con el tiempo, estos vasos sanguíneos comienzan a filtrar líquidos y grasas, produciendo un edema (hinchazón). Eventualmente, una condición llamada isquemia puede ocurrir, durante la cuál los vasos sanguíneos pueden taparse. Estos problemas son señales de que hay una retinopatía diabética no proliferativa (RDNP).

Si los problemas de un ojo diabético no son tratados, una retinopatía diabética proliferativa (RDP) puede desarrollarse. Una obstrucción de los vasos sanguíneos debida a una isquemia puede llevar al crecimiento de nuevos vasos sanguíneos anormales en la retina (neovascularización) y hacer daño a la retina, causando arrugas o un desprendimiento de retina. La neovascularización puede incluso causar glaucoma, un daño al nervio óptico (el nervio óptico lleva las imágenes del ojo hacia cerebro).

Un control estricto de la glicemia y la presión arterial, así como visitas periódicas a su oftalmólogo para una detección de retinopatía diabética, son claves para prevenir la enfermedad y una pérdida de la visión.

Síntomas de la Retinopatía Diabética

Usted puede tener una retinopatía diabética y no ser consciente de ello, ya que las primeras etapas de la enfermedad, a menudo, no llevan síntomas.

Sin embargo, a medida que la enfermedad progresa, los síntomas de una retinopatía diabética pueden incluir:

  • Manchas, puntos o algo similar a hilos de telarañas oscuras flotando en la visión (llamados miodesopsias, manchas flotantes o “moscas” volantes);
  • Visión borrosa;
  • Visión que cambia periódicamente de borrosa a clara;
  • Áreas oscuras (completa o parcialmente) en el campo de visión;
  • Mala visión nocturna;
  • Colores que aparecen descoloridos o diferentes;
  • Pérdida de la visión.

Los síntomas de la retinopatía diabética afectan, por lo general, a ambos ojos.

Observe una simulación de cómo es la visión con retinopatía diabética no proliferativa y la visión con retinopatía diabética proliferativa.

El manejo cuidadoso de su diabetes es la mejor manera de prevenir la pérdida de la visión. Si usted tiene diabetes, consulte a su Doctor de los Ojos para un examen anual de retinopatía diabética con dilatación de los ojos, inclusive si su visión parece normal, ya que es importante detectar las etapas tempranas de la enfermedad. En casos de embarazo, su Doctor de los Ojos le puede recomendar exámenes oculares adicionales durante todo el embarazo, debido a que ocasionalmente un embarazo puede empeorar la retinopatía diabética.

Póngase en contacto con su Doctor de los Ojos de inmediato si experimenta cambios repentinos en la visión o ésta se vuelve borrosa, presenta manchas o nubosidad.

La diabetes puede causar cambios en la visión en ambos ojos, incluso cuando no hay una retinopatía. Cambios rápidos de azúcar en la sangre alteran la forma del cristalino del ojo, y desenfocan las imágenes. Cuando el azúcar en la sangre se estabiliza, la imagen vuelve a enfocarse. Usted puede reducir los episodios de visión borrosa manteniendo un buen control de azúcar en la sangre.

Tratamiento de la Retinopatía Diabética

El mejor tratamiento para la retinopatía diabética es la prevención. Un estricto control del azúcar en la sangre reducirá en forma significativa el riesgo a largo plazo de una pérdida de la visión. Generalmente, el tratamiento no cura la retinopatía diabética ni tampoco suele restaurar una visión normal, pero puede retardar la progresión de la pérdida de la visión. Sin tratamiento, una retinopatía diabética progresa de forma continua, desde un mínimo hasta etapas severas.

La cirugía con láser
El láser es un rayo de luz muy brillante y finamente enfocado. El rayo pasa a través de la córnea transparente, el lente y el vítreo sin afectarlos de manera alguna. La cirugía con láser reduce nuevos vasos sanguíneos anormales y reduce la hinchazón macular. El tratamiento es a menudo recomendado para personas con edema macular, retinopatía diabética proliferativa (RDP) y glaucoma neovascular.

La cirugía con láser generalmente se realiza en un consultorio médico. Para una mayor comodidad durante el procedimiento, a menudo es necesario aplicar gotas anestésicas, aunque a veces también se aplica una inyección de anestesia cerca del ojo. El paciente se sienta en frente de un microscopio llamado lámpara de hendidura. Un lente de contacto se coloca temporalmente en el ojo para enfocar la luz del láser en la retina con una precisión milimétrica.

Durante una cirugía con láser para edema macular, unas cauterizaciones pequeñas con rayo láser son aplicadas cerca de la mácula para reducir los escapes de líquido. El objetivo principal del tratamiento es prevenir una mayor pérdida de la visión, reduciendo la inflamación de la mácula. No es común que las personas con visión borrosa debido a un edema macular recuperen su visión normal, aunque algunos pacientes pueden experimentar una mejoría parcial.

Algunas personas pueden ver manchas del láser cerca del centro de la visión después del tratamiento. Por lo general, éstas desaparecen con el tiempo, pero pueden no desaparecer por completo.

Cuando una RDP es tratada con láser, el rayo es aplicado a todas las partes de la retina, con excepción de la mácula (éste proceso es denominado fotocoagulación panretiniana, o PRP por sus siglas en inglés). Este tratamiento hace que los nuevos vasos sanguíneos anormales que se contraigan, y con frecuencia impide su crecimiento en el futuro. También disminuye la posibilidad de que ocurra una hemorragia vítrea o una distorsión de la retina. La cirugía panretiniana con láser ha demostrado ser muy eficaz para prevenir una pérdida severa de la visión causada por una hemorragia vítrea o un desprendimiento de retina por tracción.

A medida que pasa el tiempo, múltiples tratamientos con láser pueden ser necesarios. La cirugía con láser no cura la retinopatía diabética y no siempre previene una mayor pérdida de la visión.

Vitrectomía
La vitrectomía es un procedimiento quirúrgico que se realiza en un hospital o en una sala de operaciones en un centro de cirugía ambulatoria. A menudo se realiza de forma ambulatoria o con una corta estancia en el hospital. Anestesia local o general pueden ser utilizadas.

Durante una vitrectomía, un microscopio y otros instrumentos quirúrgicos pequeños se utilizan para extraer la sangre y el tejido cicatrizado que acompañan a los vasos anormales en el ojo. La remoción de una hemorragia vítrea permite que los rayos de luz se enfoquen de nuevo en la retina.

Con frecuencia, una vitrectomía impide que haya más hemorragia vítrea, ya que remueve los vasos anormales que han causado el sangrado. La eliminación de cicatrices ayuda a la restauración de la posición normal de la retina. Una cirugía con láser puede ser realizada durante una vitrectomía.

Para ayudar a que la retina sane en su lugar, su oftalmólogo puede colocar una burbuja de gas o de aceite en el espacio del vítreo. Es posible que se le den instrucciones de mantener la cabeza en determinadas posiciones, mientras la burbuja ayuda a que la retina sane. Es importante seguir las instrucciones de su oftalmólogo para que su ojo se cure bien.

Inyección de medicamentos
En algunos casos, medicamentos pueden ser utilizados para ayudar al tratamiento de una retinopatía diabética.

En ocasiones, medicinas con esteroides pueden ser prescritas. En otros casos, se le puede formular un medicamento contra el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF por sus siglas en inglés). El factor de crecimiento vascular endotelial es una sustancia proteínica que contribuye al crecimiento anormal de vasos sanguíneos en el ojo, los cuales pueden afectar su visión. Un medicamento contra el factor de crecimiento endotelial vascular puede ayudar a reducir el crecimiento de estos vasos sanguíneos anormales.

Después de que su pupila es dilatada y su ojo es insensibilizado con anestesia, el medicamento es inyectado en el vítreo (la sustancia gelatinosa en la cámara posterior del ojo). El medicamento reduce la hinchazón, el escape de fluidos y el crecimiento no deseado de vasos sanguíneos anormales en la retina, y puede ayudar a mejorar la visión.

Los medicamentos para el tratamiento pueden darse sólo una vez, o en un período de tiempo a través de una serie de inyecciones programadas para recibirse en intervalos regulares, generalmente cada cuatro a seis semanas, o como lo determine su médico.

FUENTE: American Academy of Ophthalmology

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